La curva de tensión ambulatoria mide la presión intraocular en distintos momentos del día, en lugar de hacerlo una sola vez. Así se ve cuánto sube y baja la presión y en qué horario alcanza su punto más alto, algo que una medición aislada puede no detectar. Es clave para diagnosticar el glaucoma y para comprobar si el tratamiento está funcionando. Cada medición toma unos 5 minutos.
La Curva de Tensión Ambulatoria (CTA) es un examen oftalmológico que permite evaluar la presión intraocular (PIO) de forma dinámica, registrando su comportamiento en distintos momentos del día. A diferencia de una medición aislada, la CTA proporciona una visión más completa de cómo fluctúa la presión ocular, lo que puede ser determinante en el diagnóstico y manejo de diversas enfermedades oculares, especialmente el glaucoma.
Durante este estudio, el paciente acude en diferentes horarios programados —generalmente en la mañana, tarde y en algunos casos también en la noche— para que un profesional realice la medición de su presión ocular mediante tonometría. Esta serie de registros permite identificar picos de presión que pueden pasar desapercibidos en una única consulta, y que podrían representar un riesgo para la salud del nervio óptico si no son detectados a tiempo.
La CTA está especialmente indicada en pacientes con:
Este examen es ambulatorio, no invasivo y de fácil realización, y se lleva a cabo durante el transcurso de una jornada, sin necesidad de hospitalización ni preparación especial. Los resultados permiten al oftalmólogo tomar decisiones más informadas respecto al tratamiento, como ajustar la medicación o indicar estudios complementarios.
La Curva de Tensión Ambulatoria es una herramienta clave en el cuidado de la salud visual de pacientes con riesgo de glaucoma, ya que ayuda a prevenir el daño progresivo e irreversible que esta enfermedad puede causar si no se controla adecuadamente.
Llegas con tu orden médica y se registra la primera presión del día.
Si el método lo requiere, se aplica una gota de anestesia antes de medir.
Vuelves en los horarios indicados para las siguientes tomas.
Tu oftalmólogo analiza la curva y ajusta o confirma tu tratamiento.
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Porque la presión intraocular sube y baja durante el día. Una medición aislada puede salir normal justo cuando la presión está baja; la curva muestra los picos y la fluctuación, que también influyen en el daño por glaucoma.
No. Trae tus gotas y sigue usándolas como siempre, salvo que tu médico te pida expresamente suspenderlas.
No. Si se usa un método de contacto, se aplica antes una gota anestésica; puede quedar una leve molestia pasajera.
Debes retirarlos antes de cada medición. Trae su estuche.
La paquimetría (el grosor de la córnea cambia la lectura de la presión), el campo visual y la OCT del nervio óptico.
Sí. No se dilata la pupila, así que puedes ver con normalidad y retomar tu rutina entre una toma y otra.
Revisa todos los exámenes en la página de examen visual.
Mide con precisión el grosor de la córnea.
Mide la sensibilidad de la retina y arma un mapa de todo lo que ves, incluida la visión periférica.
Tomografía de coherencia óptica con equipo Spectralis (Heidelberg Engineering): cortes de alta resolución de la retina y del nervio óptico.
Te confirmamos la preparación y el valor según tu previsión antes de venir.
Instituto de Oftalmología Dr. David Bitrán (ex Instituto de Prevención de la Ceguera) · Atención oftalmológica desde 1962 · Última actualización: octubre 2026

